¡A Él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos, amén! (Efesios 3:21)

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lunes, 17 de mayo de 2010

¿Por qué?

En mi devocional de hoy me tocó leer Juan 11:1-16. El pasaje nos cuenta el momento en que Marta y María le dicen a Jesús que Lázaro, hermano de ellas y querido amigo de Jesús y sus discípulos estaba muy enfermo. Jesús entonces toma una actitud muy extraña a primera vista. Él decide esperar 2 días antes ir a ver a Lázaro. La biblia cuenta que cuando pasan los 2 días Lázaro ya había muerto. ¿Por qué Jesús esperaría por salvar a su amigo, especialmente cuando dice que lo ama tanto, a él y a su familia (vers.5)? Jesús había dicho: "Esta enfermedad no es para muerte,  sino para la gloria de Dios,  para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella". 
La gloria de Dios es más significativa y trascendente que cualquier enfermedad o dificultad en la vida. Si creemos en esto, le creeremos a Jesús y nuestra vida tendrá un sustento eterno, así como Dios es eterno. Él será nuestra fuerza diaria.
Dios tenía en control la situación. Sanó a Lázaro. Tomás y los demás discípulos se maravillaron, muchos creyeron y la confianza de Marta y María en Dios también creció. Esta es la increíble y multivariable manera de actuar de Dios. Él sigue actuando ahora. Puede que pasases por situaciones muy dolorosas o increíblemente difíciles. No confíes en tus propias fuerzas, porque no estarán siempre que las necesites. Confía en Dios y pídele que te guíe en cada cosa que hagas. Busca gente que te pueda ayudar en este paso y simplemente actúa. La respuesta de María ante la supuesta tardanza de Jesús me impresiona. Ella sabe que su poder era suficiente para haber impedido que Lázaro muriera, pero confiaba que Él podía cambiar de rumbo la situación (sin saber el cómo ni cuando). Me gustaría que podamos pensar de esta forma: "Padre sé que tú puedes sacarme de este problema instantáneamente, pero sé que tienes planes mejores y eso me da paz... Yo te creo y esperaré en ti". Yo quiero esta confianza con Dios. Quiero que tú también la tengas. 
No sé cuál es tu "parada" en la vida. No conozco lo que te toca vivir. Lo que sí sé es que el espíritu del hombre sólo es pleno cuando Dios lo llena. Toda sensación de estabilidad humana deja un vacío a la larga. Dios no! Ni el dinero, ni el éxito profesional, ni una maravillosa familia o quizás el sexo, ni nada que creas que te llena y que te da fuerzas para vivir se compara con Dios. Todo se puede escurrir por tus manos como la arena, pero estar con Dios es vital, trascendente, superior y entrega una paz que va más allá de nuestro conocimiento (Filipenses 4:7).
Me encantó hablar con uds. Gracias por leer esto. Espero que nuestras vidas así como la vida de Lázaro sirvan a Dios de tal forma que muchos crean en Él (Juan 11:45).

Cariños!

Matías!

martes, 9 de junio de 2009

Un descanso

He estado un tiempo lejos del blog, entre universidad y casa, y muchas fechas importantes. Espero que si revisas este blog, puedas tomarte el tiempo de analizar lo que se comenta. Déjame cualquier inquietud, si es que no te respondo de inmediato, seguro que lo haré tarde o temprano. Ánimo en todo lo que hagas. No olvides que tu creador reclama tu vida, porque quiere que vivas para lo que fuiste creado, no para la corrupción del pecado. Dios te ama y quiere darte la mayor paz que te puedas imaginar. La vida en paz con Dios no tiene comparación. El amor de Dios está más allá de nuestra comprensión. Si te sientes inmundo, o lejos de Él, es el momento perfecto para acercarte en oración. Si te sientes digno de Él, que sea por el mérito de Cristo. Búscale siempre y descansa en sus fuerzas cada día. No te engañes, el hombre no esta preparado para vivir una vida plena sin Dios, y recuerda, nunca es tarde, pero siempre será importante y urgente pedirle perdón a Dios. No lo dejes para mañana, te lo pido!

Escríbeme, me ofrezco a orar por ti.

lunes, 4 de mayo de 2009

Jesús no nos condena! Cambiemos nuestras vidas entonces.

Es increíble la reacción que tiene Jesús con la mujer adultera que sale en Juan 8:1-11. ¡Qué contraste con los religiosos de esa época! Yo me imagino dentro de ese grupo, porque conozco como he pensado de mis hermanos en la iglesia. Muchas veces soy el juez perfecto, el que tiene la última palabra, el que siempre toma buenas decisiones... que engaño, que hipocresía. Bueno, gracias a Dios por mostrarme mi error. Seguro yo hubiese estado con los escribas y fariseos.
Hay tanto que decir de este pasaje y seguro que puede tratarse con mayor seriedad de la que me puedo imaginar. Ahora sólo tengo una idea entre ceja y ceja. Estoy asombrado de las palabras de Jesús:

- Jesús: Mujer,¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
- Mujer: Ninguno, Señor.
- Jesús: Ni yo te condeno, vete y no peques más.

Me asombra muchísimo, porque haciendo una mirada de mi vida, conociendo mi pecado y mis errores, no solo soy un fariseo, también soy adúltero. Yo he adulterado cada vez que no he hecho la voluntad de Dios. Soy pecador, y uno que merece ser apedreado. La única diferencia con la mujer es que su pecado era evidente para los hombres. Pero Dios conoce mi corazón y mi mente, por lo que es evidente para Él todas las intenciones que tengo. ¡Qué asombroso! Es de su boca que salen las palabras más maravillosas que puedo escuchar: "No te condeno".

Como cristiano reconozco mi pecado, pero descanso en el perdón de Dios, que no sólo me perdona, EL PAGA POR MI. Sé que un día lo veré cara a cara, puedo vivir con esa seguridad. Puedo entender que fue Él "el apedreado", el que pagó por mi adulterio espiritual. No hay otra reacción válida. Debemos rendir nuestras vidas ante Él, y pedir su perdón. Dios, que es fiel a su Palabra y tardo en ira nos perdona. Cristo en la cruz pagó por tu pecado y por el mío, para siempre. ¿QUIERES ACEPTAR SU REGALO O PERMANECER ALEJADO DE EL ETERNAMENTE? Créanme que hay descanso en Cristo para nuestras almas y paz que sobrepasa todo entendimiento. Lo he visto en tantas personas y lo he comenzado a ver en mi vida.

Sigamos nuestras vidas en Cristo, y no pequemos más. Recuerden 1 Juan 2:1-2.